Fertilización en cereal: las bases N-P-K de un trigo y una cebada rentables
Con la siembra del cereal a la vuelta de la esquina, toca hablar del abonado de fondo. Es una de esas decisiones que se toman una vez al año, que no se pueden corregir después y que explican buena parte de la rentabilidad final de la cosecha. Sin embargo, sigue siendo habitual abonar “como siempre” o “lo que había en el almacén”. Vamos a ver por qué conviene dedicarle un rato.
Qué le pide el cereal al suelo en otoño
El objetivo del abonado de fondo no es “dar de comer” al cultivo ya, sino dejar el terreno listo para que la planta arranque con garantías y llegue al encañado sin carencias. En secano, donde no habrá muchas más oportunidades de corregir, esto es todavía más importante.
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Nutriente |
Primeras fases |
Qué pasa si falta |
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Nitrógeno (N) |
Arranque vegetativo y ahijamiento |
Plantas débiles, poco follaje |
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Fósforo (P) |
Desarrollo radicular y energético |
Raíces cortas, arranque lento, menor tolerancia al frío |
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Potasio (K) |
Regulación hídrica y resistencia |
Mayor sensibilidad a sequía, heladas y enfermedades |
La clave está en el fósforo: es el nutriente menos móvil del suelo y el que más condiciona el enraizamiento del cereal en otoño. Por eso los fondos de cereal suelen ser fórmulas con P alto, ajustando después el nitrógeno en cobertera.
Trigo y cebada: parecidos, pero no iguales
El trigo suele pagar mejor los aportes algo más generosos de nitrógeno de fondo en tierras con potencial, mientras que la cebada, más rústica y de ciclo algo más precoz, agradece especialmente el fósforo y el potasio bien colocados desde el inicio. En ambos casos, la referencia debe ser siempre la extracción esperada: un suelo se rellena en función de lo que la cosecha se va a llevar, ni más ni menos.
Fórmulas que funcionan
En la práctica, para el fondo del cereal se trabaja con complejos granulados equilibrados o con bases fosfatadas que se completan en cobertera. Algunas opciones del catálogo de Feroen que encajan en esta estrategia:
• NPK 12+20+12: complejo granulado con fósforo mayoritario, pensado precisamente para fondos de cultivos extensivos. Aporta las tres bases en una sola pasada.
• NPK 15+15+15 (con azufre): opción equilibrada para suelos sin grandes desequilibrios, con el plus del azufre que el cereal utiliza bien.
• DAP (18-46-0) y MAP (11-52-0): cuando el potasio del suelo está en niveles adecuados y lo que interesa es cargar fósforo con algo de nitrógeno amoniacal, muy asimilable en el arranque.
• Blending NPK: si el análisis de suelo pide una fórmula concreta, Feroen fabrica mezclas bajo demanda ajustadas a cada parcela.
Tres errores que salen caros
1. Abonar sin análisis. Ahorrar el coste de un análisis para después tirar nutrientes de más (o quedarse corto) es la peor economía.
2. Olvidar el azufre. Cada vez más suelos presentan carencias, y el cereal lo necesita desde el arranque.
3. Dejar todo el nitrógeno para el fondo. Salvo situaciones muy concretas, el nitrógeno trabaja mejor fraccionado: una base en fondo y el grueso en cobertera, cuando la planta realmente lo consume.
¿No sabes qué fórmula le conviene a tu parcela? Mándanos tu análisis de suelo y desde el equipo técnico de Feroen te proponemos el fondo ajustado, con la fórmula granulada o el blending que mejor encaje con tu objetivo de cosecha.