La cosecha del olivar

Olivar: las semanas previas a la recogida de la aceituna

Cerramos octubre con un cultivo que entra ahora en su momento más delicado del año: el olivar. En unas semanas arrancará la recogida de la aceituna, y lo que se haga y lo que se deje de hacer en estos días previos influye directamente en el rendimiento de la calidad del aceite y en cómo llegará el árbol al invierno. Una guía exprés para las tres semanas que quedan.

Decidir el momento con datos, no con la vista

El color de la aceituna engaña. La piel puede enverar antes de que el fruto haya completado su carga de aceite, y recoger demasiado pronto es regalar rendimiento; demasiado tarde, arriesgar calidad y heladas. El criterio serio combina tres indicadores:

• Índice de madurez: la proporción de frutos en cada estadio de color, de verde a negro. Cada almazara y cada tipo de aceite busca un punto distinto.

• Rendimiento graso: catastras o análisis de muestras para saber si el fruto sigue cargando aceite o ya se ha estancado.

• Previsión meteorológica: una helada temprana o una borrasca pueden obligar a adelantar la fecha.

Si el aceite va a buscar la máxima calidad (frutados verdes, primeras extracciones), la ventana es estrecha y conviene muestrear cada pocos días.

Preparar la logística y el suelo

Con la fecha orientativa fijada, toca lo práctico: revisar vibradores y mantos, organizar cuadrillas o contratar medios, y confirmar la capacidad de la almazara. Un detalle que se olvida a menudo: la aceituna pierde calidad por horas desde que se desprende del árbol; la distancia entre el olivo y el molino es un parámetro de calidad más.

En el suelo, las últimas lluvias de octubre son una oportunidad: si el año ha sido seco, un olivar que entra en la recogida con el perfil húmedo sufre menos la compactación del paso de maquinaria y arrastra menos estrés al invierno.

Pensar ya en el árbol que queda

La recogida no es el final del ciclo, es el inicio de la postcosecha. El olivo, como todo leñoso, aprovecha las semanas posteriores para recargar reservas antes del reposo invernal, y conviene dejar planeado el programa:

• Potasio: el nutriente que más se lleva la aceituna. Reponerlo es la primera obligación de la postcosecha; la gama Kalum ofrece soluciones potásicas de rápida asimilación para esa recarga.

• Boro: el olivo es especialmente sensible a su carencia, y el boro gobierna la floración de primavera. Una aplicación de Lenum B en postcosecha es una de las prácticas con mejor retorno del cultivo.

• Suelo: el otoño es la ventana para materia orgánica y biología; Ferorganic y los abonados orgánicos a medida de Feroen encajan perfectamente en este momento.

Tres semanas, tres planos: el fruto, la logística y el árbol. Quien llega a la recogida con los tres atados, recoge más aceite, de mejor calidad y con el olivar ya preparado para la campaña siguiente. Si quieres que te ayudemos a plantear la postcosecha de tu olivar, en Feroen estamos para eso.