Recolección del almendro: cuándo recoger y cómo alimentar al árbol después de la cosecha
A mediados de agosto arranca en muchas zonas la recolección del almendro, una de las campañas más importantes del año para miles de explotaciones. Elegir bien el momento de recoger y, sobre todo, atender al árbol justo después, son dos decisiones que influyen directamente en la producción del año que viene. Te lo ordenamos en el tiempo, como se vive en el campo.
El árbol dice cuándo: las señales del punto óptimo
El almendro avisa claramente de cuándo está listo. El indicador principal es cuando el 95-100 % de los frutos la tienen completamente abierta y separada del endocarpo, es el momento. Otros signos que lo confirman: El mesocarpio se ha secado y se desprende con facilidad. La almendra presenta el tegumento bien formado y el sabor característico de la variedad. Al sacudir, el fruto cae limpio, sin resistencia.
¿Y si me paso o me adelanto? Retrasar demasiado aumenta los daños por carpocapsa y avispilla, y crece el peligro de aflatoxinas si aparece humedad. Adelantarse tampoco compensa: almendras con peso insuficiente y mayor proporción de hulla cerrada, que encarece el procesado.
Luego pasamos a la cosecha ya sea con vibradores de tronco, de paraguas o con los sistemas de barrido de las plantaciones intensivas, tres principios son comunes: suelo limpio, nada de recoger con rocío o tras lluvias, descascarillar y secar cuanto antes.
La semana después de la cosecha: el trabajo que casi nadie ve
Aquí está el error más extendido del cultivo: una vez recogido el fruto, olvidarse del árbol hasta el invierno. Sin embargo, las semanas posteriores son decisivas. El almendro acaba de vaciar sus reservas para llenar la cosecha y, al mismo tiempo, está en plena diferenciación de las yemas florales que darán la flor del próximo año. Lo que el árbol reciba ahora determina, en buena parte, la cosecha de 2027.
El programa postcosecha, por orden de prioridad:
1. Riego de recuperación: rehidratar el árbol tras el esfuerzo productivo, especialmente en regadío deficitario y en secano con riego de apoyo.
2. Nitrógeno moderado: mantiene la actividad fotosintética de la hoja mientras dure y repone reservas. Moderado, recalca: un exceso provoca brotaciones tardías que las primeras heladas castigarán.
3. Potasio: favorece la acumulación de reservas en madera y raíces y mejora la resistencia al frío invernal.
4. Boro y zinc: los micronutrientes de la floración y el cuajado del año siguiente. El boro, además, interviene en el movimiento de reservas hacia las yemas. Correctores como Lenum Combi o Lenum B de Feroen cubren precisamente esta necesidad.
5. Materia orgánica: el final del verano y el otoño son la mejor ventana para abonados orgánicos que mejoren el suelo.
Recolectar en el punto justo garantiza calidad y rendimiento comercial; atender al árbol después es la mejor inversión de cara a la campaña que viene. El almendro no descansa en agosto: solo cambia de tarea. En Feroen diseñamos planes de fertilización postcosecha a medida para almendro, en secano y regadío; pide el tuyo a nuestro equipo técnico.